Nuevo método molecular permite identificar a la “oruga del viejo mundo”

Científicos del INTA desarrollaron una herramienta molecular rápida y simple que posibilita distinguir esta plaga de otras especies nativas del género Helicoverpa armigera, en cualquier etapa de desarrollo.

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Larva de Helicoverpa armigera: una plaga voraz que azota a la agricultura mundial Foto: David McClenaghan, CSIRO

Conocida vulgarmente como “oruga del viejo mundo”, Helicoverpa armigera fue detectada por primera vez en el continente americano en Brasil y, a finales del 2013, en el norte argentino. Plaga voraz que azota a la agricultura mundial, provoca severas pérdidas en Asia, Europa, África y Oceanía que superan los 2.000 millones de dólares anuales, sin considerar costos socioeconómicos y ambientales asociados a su control.
Es una especie polífaga, es decir, que se alimenta de gran variedad de plantas atacando hojas, tallos, brotes, flores, frutos o vainas de diversos cultivos (soja, maíz, algodón, garbanzo, y varias hortícolas).
La detección de esta plaga se ve complicada por el hecho de ser H. armigera muy similar a otras orugas bolilleras, como H. zea y H. gelotopoeon, sobre todo en estado de larva, momento en que las tres especies son prácticamente indistinguibles.
Con el desarrollo de un nuevo método para su rápida diferenciación de otras especies nativas de este género presentes en Sudamérica, “se ahorra un tiempo valioso, teniendo en cuenta la capacidad de daño del insecto”, indicó Joel Arneodo, del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA.
“Esta herramienta puede ser aplicada en el momento mismo de la aparición de larvas en el cultivo, ya que no es necesario capturar machos adultos o criar las orugas hasta que completen su desarrollo”, destacó el investigador, al referirse a la forma de identificación empleada actualmente en el país, que consiste en la disección de los genitales masculinos para distinguir esta plaga de otras especies nativas de este género.
Según Arneodo, “un diagnóstico certero y rápido es el primer paso indispensable para la adopción de medidas de control”.
En una jornada de trabajo se completa la técnica para la correcta identificación de la especie. Ésta se basa en la extracción del ADN del insecto, la amplificación mediante la técnica de PCR -reacción en cadena de la polimerasa- de una pequeña porción del genoma, su digestión enzimática y una corrida electroforética en gel de agarosa para separar los fragmentos originados. Se obtiene así un patrón de bandas que permite diferenciar a H. armigera de las otras dos especies.
La primera confirmación molecular de esta plaga en el país “se logró a partir de este método”, señaló Arneodo, sobre adultos capturados con trampas de luz y de larvas recolectadas en cultivos afectados. Si bien su presencia en el país es aún minoritaria respecto de las bolilleras autóctonas, Helicoverpa zea y Helicoverpa gelotopoeon, ya se encuentra en varias provincias del norte y, aunque en más baja proporción, en la zona núcleo maicera y sojera.
El desarrollo del método fue publicado por el investigador en la revista Journal of Economic Entomology, de la Sociedad Entomológica Americana, junto a Alicia Sciocco -IMyZA-, Fernando Flores y Emilia Balbi, de la Estación Experimental Marcos Juárez.
En cuanto a la utilización de químicos, Fernando Flores indicó que en el caso de Brasil “la situación por el daño causado es grave” y son los estados de Bahía y Mato Groso los más afectados donde rige un alerta sanitario.
De acuerdo a los informes de ese país, se encuentran autorizados un total de 24 productos para combatir la plaga y se han dejado de lado otros químicos, ya que se ha demostrado en cuantiosos trabajos científicos la resistencia a fosforados, ciclodienos, carbamatos y piretroides en Asia y Oceanía -en países como India, China y Australia-.
Asimismo, Flores destacó que “en Brasil existen productos registrados a base de bacterias y virus para el género Helicoverpa donde se los recomienda utilizar al inicio de un ataque de esta plaga”.

Avances en bioinsecticida contra la plaga
En el IMyZA y con la colaboración de otras instituciones, se aisló y describió un virus entomopatógeno a partir de larvas enfermas de H. gelotopoeon. De acuerdo a los análisis realizados a nivel genómico, este aislamiento argentino resultó similar al utilizado en productos comercializados contra H. armigera y H. zea en varios países del mundo.
Según Alicia Sciocco, “el virus caracterizado cuenta con potencial para ser desarrollado como bioinsecticida para el manejo de diversas especies del complejo de orugas bolilleras”. La investigadora precisó que “se están realizando las evaluaciones en laboratorio, para completar la información necesaria para su transferencia o registro experimental”.

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